Este artículo fue publicado originalmente en Fika.
Los últimos 2 meses me he centrado en mejorar mis habilidades de AI Engineer (si es que eso significa algo), en mejorar los flujos de trabajo, probar distintas metodologías, etc. Y para ello empecé con un pet project que tenía abandonado desde hace 6 años, y me pareció buena idea usarlo como laboratorio, ya que tenía bastante claro el funcionamiento del producto.
Mientras iteraba y aprendía con ese proyecto se me ocurrió que podía crear una extensión de Chrome que describiese todos los “inputs” de una página y usando IA pudiese autorrellenar o corregir el contenido de esos inputs. En poco tiempo tenía algo funcional: Sireno Assistant le llamé:

Después de eso me dije, ¿por qué no hacer una extensión que analice los posts de LinkedIn y los puntúe visualmente por red flags, toxicidad, etc. (el contenido de LinkedIn es otra cosa)?

No llegó a funcionar bien, y quedó olvidado porque mi atención pasó a otro proyecto: Rehacer la web de vigotech.org, la web de la meta comunidad de comunidades tecnológicas de Vigo, una web que había hecho hace 7 años y que necesitaba un buen lavado de cara visual y de funcionalidades. Pum, unos cuantos tokens de Claude, y web rehecha:

Se me ocurre una forma de crear SKILL.md a partir de documentos de Storybook, más tokens:

Se me ocurre una forma de organizar las skills por carpetas, 1 semana para dejarlo fino, con su CLI, su web, su documentación, etc.

Y podría seguir sumando y contando otras 10 herramientas o webs que he hecho y/o abandonado para saltar a la siguiente. Y otras
# Llegando a algo
A donde quiero llegar con todo esto es que estamos en un momento en el que es tan fácil arrancar un proyecto o idea de las que tenía en mi “backlog”, es tan sencillo y rápido recibir ese chute de dopamina de ver algo hecho, como quien pasa con el dedo TikToks o stories de Instagram, que llega un momento que no te acuerdas ni de lo que has hecho, ni de iterarlo, mejorarlo, promocionarlo, recoger feedback, etc., las partes menos agradecidas de un proyecto, pero son muy importantes. Si te dejas llevar, solo piensas en el siguiente proyecto o idea, salvando las distancias, como el adicto a una sustancia, en cuanto le pasa el “globo” ya está pensando en la siguiente dosis. Es algo que he comentado con varios colegas y también tienen esa sensación de ansiedad por el siguiente proyecto, por ver el resultado que saca su IA favorita en cada iteración.
Esto no es algo nuevo, siempre han habido distracciones y ha sido importante estar centrado y tener claro qué quieres hacer y quieres lograr, la IA solo nos multiplica también las distracciones y pérdidas de foco, dándonos esos pequeños chutes de dopamina.
Parafraseando una mítica frase de las primeras ediciones de Gran Hermano, “Con la IA todo (lo bueno y lo malo) se magnifica”.
Deliberadamente no he puesto links a los proyectos de los que hablo, porque no quiero convertir este post en spam, lo importante, aquí, es otra cosa.
Sergio Carracedo